Los orígenes de Villa Gesell
Información general
Villa Gesell es la ciudad cabecera del Partido del mismo nombre, que incluye además a las localidades de Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul.
Está ubicada en la provincia de Buenos Aires, sobre el litoral atlántico a 370 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina. Cuenta con diversas rutas de acceso, un aeropuerto de cabotaje y una línea de ferrocarril que llega hasta la ciudad de Pinamar, ubicada a 21 kilómetros.
Su principal actividad es la prestación de servicios turísticos.
Fue fundada por Don Carlos Idaho Gesell el 14 de diciembre de 1931.
Alcanzó el mayor impulso de crecimiento como villa turística durante la década del '70.
Un lugar para con-vivir con la naturaleza todo el año
Nuestro país tiene en toda su extensión un sinnúmero de puntos de interés turístico, en los que se puede contemplar paisajes naturales de gran belleza.
Pero hay otros donde el hombre interactúa activamente con la naturaleza. Villa Gesell es uno de ellos.
El ecosistema conformado por el mar y los médanos ofrecen un medio en el que la mano del hombre pudo construir el sueño de una villa con el fondo de un bosque imponente.
Villa Gesell posee aún - afortunadamente- grandes extensiones de médanos vírgenes a orillas del mar.
Allí se creó recientemente la Reserva dunícola más grande del planeta, con una extensión de 5.757 hectáreas.
En la Villa conviven la intención de mejorar constantemente la oferta turística con la decisión de promover una mayor conciencia de respeto hacia el medio ambiente.
Los orígenes
Desde sus comienzos, la mano del hombre fue decisiva para la conformación de esta ciudad. La impronta de Don Carlos Idaho Gesell dejó rasgos característicos que la diferencian del resto de las localidades de la costa atlántica bonaerense.
Allá por la década del '30, Don Carlos decidió enfrentar la crisis económica, con el sistema que impuso Henry Ford: producción en serie, creación de fuentes de trabajo, disminución de costos y rebaja en los precios.
La familia Gesell desarrollaba una actividad comercial especializada en artículos para bebés. Don Carlos -inventor nato- pensaba que se podía hacer más. En plena crisis de los años '30, su taller ocupaba a un centenar de empleados. Para construir cochecitos para bebés precisaba madera. Para obtenerla más barata, ¿qué mejor que producirla él mismo?
Rumbo al mar
En 1931 Carlos I. Gesell adquirió una superficie de 1.680 hectáreas en una franja de 10 kilómetros sobre la playa y de aproximadamente 1.600 metros de profundidad.
La región se asemejaba a un desierto donde crecían algunas plantas pequeñas en las partes bajas entre los médanos, lejos del mar. Allí construyó un galpón vivienda en el límite norte de la propiedad y comenzó a forestar con pinos, casuarinas y cipreses.
También se plantaron estacas de álamos y sauces. Salvo éstas últimas, el resto se secó. Así comenzó una verdadera epopeya: el hombre frente al rigor del viento.
La villa turística
La voluntad del fundador debió enfrentar un nuevo problema: mientras más fracasos acumulaba en su acción forestadora, más lejos se hallaba de la continuidad de su proyecto original de obtener madera para la industria.
Pronto vendió sus acciones en el negocio familiar y se ocupó plenamente de hacer crecer un nuevo sueño, que él mismo definió como villa turística y comenzó a promocionar "de amigo a amigo".
En 1940 comenzó la principal etapa de fijación de dunas; en 1942 llegó en carro el primer turista; en 1943 se abrió el camino que unió Villa Gesell con la Ruta 11 y en 1944 se construyó el primer hotel.
En 1945 se aprobó el primer loteo, se abrieron calles y el mismo Gesell desarrolló un sistema de mezcla de arena con tierra greda a fin de lograr la transitabilidad de las calles.
El Plan Galopante
Diseñar una ciudad, abrir calles, lotear terrenos, arreglar lo realizado, seguir forestando. La inventiva de Carlos Gesell se trasladó al plano comercial: con el Plan Galopante ofreció terrenos financiados que se cancelaban a la mitad de las cuotas si el propietario construía su vivienda.
La ciudad creció en vida de Gesell en forma explosiva, convirtiéndose en la década del '70 en la población que obtuvo el mayor índice de desarrollo del país.
La propiedad de Villa Gesell dejó de estar en manos del fundador.
Creció el negocio inmobiliario y durante los '70 y los '80 se extendió el casco urbano al mismo tiempo que se desarrollaban las necesarias obras de infraestructura, como la red de agua co rriente y la red de cloacas con una planta de tratamiento de efluentes modelo en Latinoamérica. Esta planta de tratamiento depura los líquidos cloacales y evita que éstos sean arrojados al mar, como sucede en otras localidades costeras.
Las callecitas de la Villa
Don Carlos Gesell impuso la tónica del crecimiento urbano. Tuvo un valioso colaborador en el agrimensor Funhoff, con quien abrían las calles buscando la cota más baja de los médanos para permitir el escurrimiento del agua de lluvia.
Este sistema es único en toda la costa atlántica, lo que le dio a la Villa una característica especial, evidenciada en sus calles serpenteantes que respetan la topografía prístina de los médanos.
Todo lo contrario sucedió en otros ámbitos costeros, donde se arrasaron los médanos para construir la ciudad en dameros, al mejor estilo español.
Guitarras y fogones
Durante la década de los '60 y '70, los médanos geselinos fueron copados por los jóvenes que buscaban un alternativa a los centros turísticos tradicionales. En micro, "Citröen" o "a dedo", los buscadores de una vida en la naturaleza hicieron planes, se enamoraron y construyeron su futuro a la luz de la luna frente al mar de la Villa. Años después, esos mismos jóvenes vuelven a reencontrarse con esa misma naturaleza, esta vez en compañía de sus hijos.
El ciclo de la vida se reinicia y recrea todos los años en Villa Gesell.
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